
Una política de uso de IA que la gente cumple.
La mayoría de políticas de IA fracasan por el mismo motivo: son documentos de 20 páginas que nadie lee, escritos para protegerse y no para trabajar. La que funciona cabe en dos páginas y responde tres preguntas: qué datos, qué herramientas, quién decide.
Las cuatro decisiones que contiene
01
Clasificación de datos
Tres niveles bastan: qué puede entrar en cualquier herramienta aprobada, qué solo en el entorno controlado y qué no entra en IA jamás.
02
Herramientas aprobadas
Lista corta y viva: qué está aprobado, para qué casos y qué está explícitamente prohibido — incluidas las cuentas personales gratuitas.
03
Casos permitidos y vetados
Ejemplos concretos del trabajo real de cada área. La gente no incumple por malicia: incumple porque nadie le dijo qué sí.
04
Excepciones y dueño
Quién decide cuando algo no está en la lista, en cuánto tiempo responde y cómo se registra. Sin dueño, la política es decoración.
Por qué las políticas largas fracasan
Porque optimizan lo incorrecto. Una política escrita para el peor escenario legal posible produce empleados que no preguntan y usan IA a escondidas — el riesgo que pretendía evitar, multiplicado. Una política corta, con ejemplos del trabajo real y una vía rápida de excepciones, produce lo contrario: gente que pregunta antes de pegar. El objetivo no es cubrirse; es que el lunes a las 9:00 cualquiera sepa qué hacer.
De la política al sistema
El papel no controla nada: las reglas tienen que vivir donde se trabaja. Por eso cada regla de la política tiene su reflejo operativo — la clasificación de datos se convierte en permisos y llaves, la lista de herramientas en accesos concedidos o bloqueados, y los registros en un panel que dirección puede revisar. Esa traducción es exactamente lo que hacemos en el diagnóstico y la implementación.
- La política se redacta con dirección, TI y legal en la misma mesa.
- Cada empleado la recibe con la formación del Pasaporte, no por email masivo.
- Se revisa por trimestre: herramientas nuevas entran, reglas muertas salen.
Pide la plantilla base
Hemos condensado la estructura en una plantilla que puedes adaptar internamente: las secciones, los tres niveles de datos y el flujo de excepciones, con instrucciones de uso. Te la enviamos por email — dinos solo a qué se dedica tu empresa para mandarte la variante que mejor encaje.
El punto es elegir el nivel de control correcto.
¿La plantilla tiene coste?
La plantilla base es gratuita. Sirve para que tu equipo vea la estructura mínima de una política usable; si al adaptarla necesitas ayuda con clasificación de datos o aplicación interna, podemos revisar el caso contigo.
¿Una política nos protege legalmente?
Una política aplicada y documentada es evidencia de diligencia, y eso pesa — ante reguladores, clientes y aseguradoras. Pero el dictamen legal es de tu asesoría: nosotros hacemos que lo que dictamine sea ejecutable.
¿Y si ya tenemos una política de IA?
Perfecto: el diagnóstico la evalúa contra el uso real. La brecha habitual no está en el documento sino entre el documento y lo que la gente hace a diario. Esa distancia es medible, y la medimos.
Empieza por la plantilla. O por los 30 minutos.
Pide la plantilla base por email, o reserva una llamada y te decimos qué le falta a tu política actual para funcionar de verdad.
Pedir la plantilla ↗